Poco ha cambiado desde hace varios lustros hasta la fecha actual la determinación de la junta de castilla por aniquilar todo lo que huela a leonés, ya sea la organización de los espacios comunes, las tradiciones mas arraigadas, el aeropuerto, el patrimonio, el bien más preciado como es el agua, la composición del territorio leonés, el control del din
ero y su caja de ahorros o incluso como es el caso, los recuerdos de los leoneses fuera ya no de castilla y León, si no fuera de España.
Nos referimos a las tradicionales Casas de León que han acompañado a los leoneses emigrantes ya sea en el País Vasco, Cataluña, Andalucía, Madrid, o fuera del país como en México, Argentina o Cuba. La mayoría fundadas por los leoneses a principios del siglo XX, con casi 100 años de antigüedad y que desde hace varios años se han visto obligadas, si quieren seguir recibiendo subvenciones, a integrarse en una Federación Castellano-Leonesa y persuadidas a cambiar de denominación por casas de castilla y león, una invención de apenas 25 años.
Frente a este atropello seria bueno recordar a Luis Alonso Luengo, presidente en ese momento de la Casa en Madrid, el cual siendo José María Aznar presidente de la comunidad autónoma de castilla y León e impulsor de esta aniquilación silenciosa pretendiendo que las casas de León en todo el mundo dejaran de serlo y se transformaran en las ya citadas casas de castilla y León. El modo de presionar era el de siempre, el económico, concediendo subvenciones de la comunidad autónoma a las que renunciaran a la identidad leonesa y negándolas a las que no quieran renunciar.
Así pues Luis Alonso Luengo, zanjó el asunto con aquella célebre frase «seremos pobres, pero leoneses».
ero y su caja de ahorros o incluso como es el caso, los recuerdos de los leoneses fuera ya no de castilla y León, si no fuera de España.Nos referimos a las tradicionales Casas de León que han acompañado a los leoneses emigrantes ya sea en el País Vasco, Cataluña, Andalucía, Madrid, o fuera del país como en México, Argentina o Cuba. La mayoría fundadas por los leoneses a principios del siglo XX, con casi 100 años de antigüedad y que desde hace varios años se han visto obligadas, si quieren seguir recibiendo subvenciones, a integrarse en una Federación Castellano-Leonesa y persuadidas a cambiar de denominación por casas de castilla y león, una invención de apenas 25 años.
Frente a este atropello seria bueno recordar a Luis Alonso Luengo, presidente en ese momento de la Casa en Madrid, el cual siendo José María Aznar presidente de la comunidad autónoma de castilla y León e impulsor de esta aniquilación silenciosa pretendiendo que las casas de León en todo el mundo dejaran de serlo y se transformaran en las ya citadas casas de castilla y León. El modo de presionar era el de siempre, el económico, concediendo subvenciones de la comunidad autónoma a las que renunciaran a la identidad leonesa y negándolas a las que no quieran renunciar.
Así pues Luis Alonso Luengo, zanjó el asunto con aquella célebre frase «seremos pobres, pero leoneses».





En los foros achacan al primer logotipo de poco colorista, sobre todo después de ver el nuevo prisma encargado por la junta de 
